martes, 16 de noviembre de 2010

Los amantes del círculo polar


"Voy a quedarme aquí todo el tiempo que haga falta. Estoy esperando la casualidad de mi vida, la más grande, y eso que las he tenido de muchas clases. Si. Podría contar mi vida uniendo casualidades. La primera y la más importante fue la peor."


* *

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Las cosas que vemos son las mismas cosas que llevamos en nosotros. No hay más realidad que la que tenemos dentro. Por eso la mayoría de los seres humanos vive tan irrealmente; porque cree que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, desde luego. Pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayoría. El camino de la mayoría es fácil, el nuestro difícil. Caminemos.


("Demian", Herman Hesse)

martes, 9 de noviembre de 2010

domingo, 7 de noviembre de 2010

El amor y la locura

Cuentan que una vez se reunieron todos los sentimientos y cualidades del hombre. Cuando el ABURRIMIENTO había bostezado por tercera vez, la LOCURA, como siempre tan loca, les propuso: - ¿Vamos a jugar a las escondidas?! La INTRIGA levantó la ceja intrigada y la CURIOSIDAD, sin poder contenerse preguntó:

- ¿A las escondidas?... ¿y cómo es eso? - Es un juego -explicó la LOCURA- en que yo me tapo la cara y comienzo a contar uno hasta un millón mientras ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que yo encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego.

El ENTUSIASMO bailó secundado por la EUFORIA, la ALEGRÍA dió tantos saltos que terminó por convencer a la DUDA, e incluso a la APATÍA, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar... la VERDAD prefirió no esconderse, para qué? si al final siempre la hallaban, y la SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y la COBARDÍA prefirió no arriesgarse...

- Uno, dos, tres... -comenzó a contar la LOCURA. La primera en esconderse fue la PEREZA, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino, la FE subió al cielo y la ENVIDIA se escondió tras la sombra del TRIUNFO que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La GENEROSIDAD casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos...

¿Que si un lago cristalino?, ideal para la BELLEZA. ¿Que si la hendija de un árbol?, perfecto para la TIMIDEZ. ¿Que si el vuelo de la mariposa?, lo mejor para la VOLUPTUOSIDAD. ¿Que si una ráfaga de viento?, magnífico para la LIBERTAD... Así, la GENEROSIDAD terminó por ocultarse en un rayito de sol. El EGOÍSMO en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo... pero sólo para él. La MENTIRA se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en realidad se escondió detrás del arcoiris), y la PASIÓN y el DESEO en el centro de los volcanes. El OLVIDO... se me olvidó dónde se escondió...pero eso no es lo importante.

Cuando la LOCURA contaba 999.999, el AMOR aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado... hasta que divisó un rosal... y enternecido decidió esconderse entre sus flores.

- Un millón!!!- contó la LOCURA y comenzó a buscar.

La primera en aparecer fue la PEREZA, sólo a tres pasos de una piedra. Después se escuchó la FE discutiendo con Dios en el cielo sobre Zoología... La PASION y el DESEO los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró la ENVIDIA y, claro, pudo deducir dónde estaba el TRIUNFO. El EGOÍSMO no tuvo ni que buscarlo. Él solito salió disparado de su escondite que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a la BELLEZA y con la DUDA resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún de que lado esconderse...

Así fue encontrando a todos... al TALENTO entre la hierba fresca, a la ANGUSTIA en una oscura cueva, a la MENTIRA detrás del arcoiris... (mentira, si ella estaba en el fondo del océano) y hasta al OLVIDO... que ya se le había olvidado que estaba jugando a los escondidos... pero sólo el AMOR no aparecía por ningún sitio.

La LOCURA buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas... y cuando estaba dándose por vencida divisó un rosal y las rosas... Y tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó... Las espinas habían herido en los ojos al AMOR; la LOCURA no sabía qué hacer para disculparse...lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo.

Desde entonces; desde que por primera vez se jugó a las escondidas en la tierra: EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA SIEMPRE LO ACOMPAÑA.


Eduardo Galeano

Y si acaso no brillara el sol

My girl


Weeping willow with your tears running down, why do you always weep and frown? Is it because he left you one day? is it because he could not stay? On your branches he would swing, do you long for the happiness that day would bring? He found shelter in your shade. You thought his laughter would never fade. Weeping willow, stop your tears. There is something to calm you fears. You think death has ripped you forever apart. But I know he'll always be in your heart.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Es tan difícil hablarte, me enredo solo y te vas. La madrugada se parte y duele más si no estás. Unas monedas al aire -siempre es a suerte y verdad-, lo que decidan es parte del ayer, y da igual. Dame los días que se van, dame las horas que no vuelven más, en la inocencia de esperar que nos acabe el tiempo. Dame los días que se van, dame las horas que no vuelven más, sin la paciencia de encontrar, cuando más luz, más negro. Cuando más luz, más negro, más. ¿Qué es lo que arrastra a sentirte vivo cuando el mundo aplasta todos tus sentidos?. El corazón tiene marcas que no se pueden borrar. La madrugada no aguanta un miedo más, si no estás. Dame los días que se van, dame las horas que no vuelven más, en la inocencia de esperar que nos acabe el tiempo. Dame los días que se van, dame las horas que no vuelven más, sin la paciencia de encontrar, cuando más luz, más negro.

Let my love open the door


You know that feeling in your heart? When your heart is just pounding, like it's actually outside your ribs. Exposed, vulnerable, but wonderful and awful, and heartsick, and alive, all at the same time?

Pupilas


Y ya no pensaré en morir nunca más.
Si estás conmigo quiero estar vivo.


* *

viernes, 5 de noviembre de 2010

Mal de amores

Digámoslo de inmediato: nosotros no tenemos ninguna solución para remediar los males que provienen del amor, porque éstos no se pueden destruir con reformas sociales ni con un cambio de costumbres. Están determinados por sentimientos profundos, podríamos decir fisiológicos del hombre, y no son modificables, cuando lo son, sino por una lenta evolución y de un modo que no podemos prever. Queremos la libertad; queremos que los hombres y las mujeres puedan amarse y unirse libremente sin otro motivo que el amor, sin ninguna violencia legal, económica o física. Pero la libertad, aun siendo la única solución que podemos y debemos ofrecer, no resuelve radicalmente el problema, dado que el amor, para ser satisfecho, tiene necesidad de dos libertades que concuerden y que a menudo no concuerdan de modo alguno; pues la libertad de hacer lo que se quiere es una frase desprovista de sentido cuando no se sabe querer algo. Es muy fácil decir: “Cuando un hombre y una mujer se aman, se unen, y cuando dejan de amarse, se separan”. Pero sería necesario, para que este principio se convirtiese en regla general y segura de felicidad, que se amaran y cesaran de amarse al mismo tiempo. Pero ¿y si uno ama y no es amado? ¿Y si mientras uno ama, el otro ya no lo hace y trata de satisfacer a una nueva pasión? ¿Y si uno ama al mismo tiempo a varias personas que no pueden adaptarse a esa promiscuidad?
“Yo soy feo”, nos decía un amigo; “¿qué haré si nadie me quiere?”. La pregunta mueve a risa, pero también nos deja entrever verdaderas tragedias.
Otro, preocupado por el mismo problema, decía: “Hoy, si no encuentro amor, lo compro, aunque tenga que economizar mi pan. ¿Qué haré cuando no haya mujeres que se vendan?”. La pregunta es horrible, porque muestra el deseo de que haya seres humanos obligados a prostituirse por el hambre, y sin embargo ¡es tan cruda y terriblemente humana!
Algunos dicen que el remedio se hallaría en la abolición radical de la familia; la abolición de la pareja sexual más o menos estable, reduciendo el amor al solo acto físico o, mejor dicho, transformándolo, con el añadido de la unión sexual, en un sentimiento semejante a la amistad, un sentimiento que reconozca la multiplicación, la variedad, la simultaneidad de los afectos.
¿Y los hijos…? Hijos de todos.
¿Puede ser abolida la familia? ¿Es de desear que lo sea? Notemos ante todo que, a pesar del régimen de opresión y de mentira que ha prevalecido y que prevalece aún en la familia, ésta ha sido y continúa siendo el mayor factor de desarrollo humano, porque es en la familia donde el hombre normalmente se sacrifica por el hombre, donde realiza el bien por el bien, sin desear otra compensación que el amor de la compañera y de los hijos.
Pero, se nos dice, eliminadas las cuestiones de intereses, todos los hombres serían hermanos y se amarían unos a otros.
Ciertamente, ya no se odiarían; ciertamente, el sentimiento de simpatía y de solidaridad se desarrollaría, y el interés general de los hombres se convertiría en un factor importante en la determinación de la conducta de cada uno. Pero esto aún no es el amor. Amar a todo el mundo se parece mucho a no amar a nadie. Podemos quizá socorrer a algunos, pero no podemos llorar todas las desgracias, porque nuestra vida se desharía entera en lágrimas; y sin embargo las lágrimas de simpatía son el más dulce consuelo para un corazón que sufre. La estadística de los fallecimientos y de los nacimientos puede ofrecernos datos interesantes para conocer las necesidades de la sociedad; pero no dice nada a nuestros corazones. Nos es materialmente imposible entristecernos por todo ser humano que muere y regocijarnos por cada nacimiento.
Y si no amamos a uno más vivamente que a otros; si no hay un solo ser por el cual estemos más particularmente dispuestos a sacrificarnos; si no conocemos otro amor que ese amor moderado, vago, casi teórico, que podemos sentir por todos, ¿no resultaría la vida menos rica, menos fecunda, menos bella? ¿No se vería disminuida la naturaleza humana en sus más bellos impulsos? ¿No nos veríamos privados de las alegrías más profundas? ¿No seríamos más desgraciados?
Por lo demás, el amor es lo que es. Cuando se ama fuertemente, se siente la necesidad del contacto, de la posesión exclusiva del ser amado. Los celos, comprendidos en el mejor sentido de la palabra, parecen formar y forman generalmente una sola cosa con el amor. El hecho podrá ser lamentable, pero no puede cambiarse a voluntad, ni siquiera a voluntad del que los sufre en persona.
Para nosotros el amor es una pasión que engendra por sí misma tragedias. Estas tragedias no se traducirían en actos violentos y brutales, ciertamente, si el hombre tuviese el sentimiento de respeto a la libertad ajena, si tuviese bastante imperio sobre sí mismo para comprender que no se remedia un mal con otro mayor, y si la opinión pública no fuese, como hoy, tan indulgente para los crímenes pasionales; pero las tragedias no serían por ello menos dolorosas.
Mientras los hombres tengan los sentimientos que tienen –y un cambio en el régimen político y económico de la sociedad no nos parece suficiente para modificarlos por entero– el amor producirá al mismo tiempo grandes alegrías y grandes dolores. Se podrá disminuirlos y atenuarlos con la eliminación de todas las causas que puedan ser eliminadas, pero su destrucción completa es imposible.
¿Es ésa una razón para no aceptar nuestras ideas y querer permanecer en el estado actual? Así se actuaría como aquel que no pudiendo comprar abrigos lujosos quisiera permanecer desnudo, o como aquel que no pudiendo comer perdices todos los días renunciase al pan, o como un médico que, dada la impotencia de la ciencia actual frente a ciertas enfermedades, se negase a curar las que son curables.
Eliminemos la explotación del hombre por el hombre, combatamos la pretensión brutal del macho que se cree amo de la hembra, combatamos los prejuicios religiosos, sociales y sexuales, aseguremos a todos, hombres, mujeres y niños, el bienestar y la libertad, propaguemos la instrucción, y entonces podremos regocijarnos con razón si no quedan más males que los del amor.

Errico Malatesta

Into the wild


Si te interesa:

Ich liebe dich

Nos dimos un abrazo
y por un momento sentí
tu corazón latiendo
al mismo tiempo
que el que yo tengo.
Cosquillas en todo el cuerpo sentí.

Y me quedé pensando... me quedé pensando...
Dormimos separados
y por un momento soñé
que soñábamos lo mismo
y al mismo tiempo nos vi
cabalgando por el cosmos
dentro nuestro en un caballo
que nunca se cansa.

Me quedé pensando... me quedé pensando...
estrellas que titilan
de alegría en mis pupilas...
dentro de, tus ojos,
de almendra, florecen,
estrellas, que titilan,
de alegría, en mis pupilas..

Solo contra todos


Fijate en la frase: