sábado, 6 de noviembre de 2010

Es tan difícil hablarte, me enredo solo y te vas. La madrugada se parte y duele más si no estás. Unas monedas al aire -siempre es a suerte y verdad-, lo que decidan es parte del ayer, y da igual. Dame los días que se van, dame las horas que no vuelven más, en la inocencia de esperar que nos acabe el tiempo. Dame los días que se van, dame las horas que no vuelven más, sin la paciencia de encontrar, cuando más luz, más negro. Cuando más luz, más negro, más. ¿Qué es lo que arrastra a sentirte vivo cuando el mundo aplasta todos tus sentidos?. El corazón tiene marcas que no se pueden borrar. La madrugada no aguanta un miedo más, si no estás. Dame los días que se van, dame las horas que no vuelven más, en la inocencia de esperar que nos acabe el tiempo. Dame los días que se van, dame las horas que no vuelven más, sin la paciencia de encontrar, cuando más luz, más negro.

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