En cuanto a “dios”… bueno...
La naturaleza no depende de nosotros, de nuestra voluntad o nuestro deseo... nosotros nos hacemos, en cierto modo, de acuerdo a ella.
Pero “dios” es un engendro que nació de los temores humanos, del ansia de poder de unos sobre otros, de la imaginación e inventiva humana.
La gente siempre tuvo miedo, siempre tuvo desdicha y fue desgraciada, por lo tanto tuvieron la necesidad de buscar algo que de fín a su sufrimiento, que les de un porqué, un motivo a dicho sufrir. Por esto es que inventaron a este ser con el fín de que llegue a satisfacer sus deseos, sus sueños… pero todos se ven cegados por este “dios” mítico, que no les permite ver más allá y encontrar la verdad.
“Dios” no es más que una fantasía, nació de nosotros, de nuestra imaginación, de nuestro miedo.
Y qué nos puede decir su religión de él, qué nos puede decir el dogma, más que falsas verdades sustentadas y apoyadas por sus pobres corderos.
“Que dios nos ama, nos perdona, nos ayuda…”, sólo veo a un “dios” veleidoso, bárbaro, cínico, que tuvo la fuerza para crear al mundo y a los humanos, pero que luego se vuelve una criatura débil e impotente que no puede imponer su voluntad a los hombres.
Si ese “dios” nos creó a “su imagen y semejanza”, entonces de qué “dios” perfecto nos hablan, porqué debemos de ser dignos de él.
miércoles, 1 de febrero de 2012
domingo, 22 de enero de 2012
Más allá del olvido
alguna vez de un costado de la luna
verás caer los besos que brillan en mí
las sombras sonreirán altivas
luciendo el secreto que gime vagando
vendrán las hojas impávidas que
algún día fueron lo que mis ojos
vendrán las mustias fragancias que
innatas descendieron del alado son
vendrán las rojas alegrías que
burbujean intensas en el sol que
redondea las armonías equidistantes en
el humo danzante de la pipa de mi amor
Alejandra Pizarnik
verás caer los besos que brillan en mí
las sombras sonreirán altivas
luciendo el secreto que gime vagando
vendrán las hojas impávidas que
algún día fueron lo que mis ojos
vendrán las mustias fragancias que
innatas descendieron del alado son
vendrán las rojas alegrías que
burbujean intensas en el sol que
redondea las armonías equidistantes en
el humo danzante de la pipa de mi amor
Alejandra Pizarnik
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